Soy Peter Berger, capitán de la Gestapo. Estoy en peligro. No sé bien quién soy, mi mente se niega a revelar mi pasado. Esta información es la única información que poseo. Desconcertado y asustado debo emprender la huida y descubrir mi identidad. Soy Peter Berger, capitán de la Gestapo en Múnich. Esta información puede parecer insuficiente para conocer a una persona, pero en mi caso es la única información que poseo. Me desperté en una habitación extraña rodeado de desconocidos. Mi mente se negaba a contestar a las preguntas más sencillas ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? La única pista que me indica donde me encuentro son los carteles que empapelan los edificios. Un individuo aparece en todos ellos, un nombre se repite: Adolf Hitler.
Como dice la sinopsis, Peter Berger se despierta en un hospital a finales de los años 30. Sufre amnesia y no recuerda nada, ni quién es, ni quién es su familia, ni su casa, ni nada. Poco a poco y con la ayuda de la enfermera que le atiende va atando cabos y descubre que es un capitán de la Gestapo. El descubrimiento de su antigua personalidad y de sus actividades le horroriza, no le gusta nada enterarse de la clase de persona que era.
Menos mal que la novela es breve y se lee en un par de ratos, porque es insulsa y no tiene ninguna emoción. No se puede considerar ni novela histórica, ni aporta nada sobre la historia de la Alemania nazi. En resumen, es un tostón. Breve, pero tostón al fin y al cabo.



